Europe – War of Kings (2015): Hard rock sofisticado y elegante

Joey Tempest, vocalista de la banda, lo dijo en una entrevista al sitio Melodic Rock en diciembre del 2014: “Este es el trabajo que siempre quisimos hacer, desde que éramos niños escuchando a bandas como Led Zeppelin, Deep Purple y Black Sabbath”.
Valoración: 4/5

Un excelente álbum de hard rock, que incluso puede llegar a ser sorprendente para un niño que recién descubre este estilo musical y que nunca antes había escuchado a los pioneros y creadores del género.  El propio vocalista de la banda, Joey Tempest lo dijo en una entrevista al sitio Melodic Rock en diciembre del 2014: “War of Kings es el álbum que siempre quisimos hacer, desde que éramos niños escuchando a bandas como Led Zeppelin, Deep Purple y Black Sabbath”.

Para los que se quedaron con el sonido de Europe de los ochentas, con canciones emblemas como ‘Cherokee’ o  ‘The Final Countdown’, encontrarán algo sumamente distinto en este nuevo disco, al igual que con los cuatro anteriores trabajos —luego de haberse reunido tras una separación que duró 10 años—. La banda sueca supo reinventarse. Si antes el sintetizador fue un instrumento primordial en sus composiciones, ahora pasa a un segundo plano, pues los riffs y solos de guitarra de John Norum junto a la batería estremecedora de Ian Haugland son primordiales para darle forma a un sonido hard rock con un sello distintivo de Europe. Es un rock duro, bordeando el límite con el heavy metal, elegante y sofisticado.

John Norum (guitarra), Ian Haugland (batería), Joey Tempest (vocalista), Mic Michaeli (teclados) y John Levén (bajo)

El disco resulta innovador porque el tecladista Mic Mechaeli utiliza un órgano Hammond B3 y eso le entrega una atmósfera setentera  a “War of Kings”, además que el productor Dave Cobb realizó un excelente trabajo de masterización: los matices rítmicos están muy bien definidos y suenan como un  conjunto colectivo de músicos virtuosos.

Ninguna canción está de relleno. Es una pieza sabrosa de principio a fin con canciones agresivas y progresivas como ‘Hole in my Pocket’ o con canciones suaves y melódicas como ‘Angels (With Broken Hearts)’.

Para los nostálgicos del sonido hard rock de los setentas, un disco totalmente recomendable.  Para los fans de la banda, otro buen disco del conjunto de rock más importante de Suecia que suena como un colectivo envidiable.

John Mayer – The Search For Everything (2017): Con firmeza análoga le canta a su ex amor Katy Perry

Mientras la mayoría de los artistas insignes de la industria musical pop, se han inclinado por la electrónica como es el caso de Coldplay, Ed Sheeran y Julian Casablancas, Mayer se muestra estoico, y trata de innovar con sus limitados recursos instrumentales, no así creativos, para seguir sacándole provecho a la guitarra. Eso es muy valorable.
Valoración: 4.5/5

Una buena noticia: John Mayer ha vuelto. Una mejor noticia: Ha vuelto junto a Steve Jordan (batería) y Pino Palladino (bajo). Mejor que las otras dos: John Mayer está inspiradísimo.

Lo que se supone una ruptura amorosa con Katy Perry -sin conocer mayores detalles de la prensa rosa- detonó en un disco de amor, con cierta carga nostálgica pero tratada de forma optimista, propia de un tipo con buen sentido del humor como es John Mayer. Eso es ‘The Search For Everything’, el séptimo del guitarrista estadounidense.

Katy Perry y John Mayer

Una producción exquisita que recoge los elementos más interesantes de Mayer y una continuación directa de lo que realizó 11 años atrás, con Continuum en 2016.

Battle Studies, Born and Raised y Paradise Valley, todas producciones anteriores a  ‘The Search For Everything’, fueron pausas que permitieron a Mayer desligarse de la guitarra eléctrica para enfocarse en sonidos folk y country.

Códigos que Mayer logró aprender, para fusionar su antiguo sonido desarrollado en Continuum, más los desarrollados en estos últimos años, para lanzar una producción que combina pop, country, folk, con ciertos guiños de blues y rock como siempre lo ha hecho.

El disco comienza con unos juegos vocales y falsetes propios de Mayer y de su devoción por los ídolos souls de la época Motown, para sorprender con un pujante e inteligente riff de guitarra con ‘Still Feel Like Your Man’, que sostiene a la canción por sí sola.

Detrás de ese riff, sus dos mosqueteros Steve Jordan en batería -que también fue productor del disco- y Pino Palladino en bajo. El trabajo de este trío es soberbio.

Steve Jordan, John Mayer y Pino Palladino.

Otro ítem elevado es el trabajo lírico, por el que siempre se ha destacado John Mayer. ‘Still Feel Like Your Man’ (Aún siento que soy tu hombre), en alusión a un ex amor. Porque toda la lírica de este disco está dedicada, principalmente, a alguien que ya no está.

I still keep your shampoo in my shower
In case you wanna wash your hair
And I know that you probably found yourself some more somewhere
But I do not really care
'Cause as long as it is there
I still feel like your man

Que dice: “Todavía conservo tu shampoo en mi ducha… por si acaso te quieres lavar el cabello, y sé que probablemente hayas encontrado a alguien en algún lugar. Pero simplemente no me importa. Pues mientras el shampoo esté ahí, aún siento que soy tu hombre”.

Brillante. De una dulzura extraordinaria y de un sentido del humor propio de alguien optimista, transformando la pena en algo cómico y hasta cándido.

Le sigue ‘Emoji of a Wave’ del estilo acústico clásico de canciones icónicas de Mayer como ‘Who Says’. Luego ‘Helpless’, que destaca por sus arreglos en guitarra, de un estilo tipo vieja escuela del guitarrista y cantante colombiano Juanes en la etapa ‘Camisa Negra’. Palladino y Jordan nuevamente sólidos.

A continuación una pequeña pausa, y una seguidilla de piezas cargadas de lindas melodías con la pop -y el sencillo de este disco- ‘Love on the Weeknd’, dos canciones country ‘In the Blood’ y ‘Changing’, para rematar con un instrumental acústico ‘Theme from The Search for Everything’.

Vuelco, con ‘Moving On And Getting Over’, una canción de relojería, con al menos tres guitarras sonando y aportando diferentes sonoridades tanto en melodías y armonías, recuerda a clásicos de Mayer como ‘Gravity’ y ‘I Don’t Trust Myself With Loving You’ o a piezas clásicos de rock n’ roll como lo conseguido por Richard/Wood en ‘Beast of Burden’ de Los Rolling Stones. Mientras que Jordan en percusión se diluyó elegantemente para envolver de una atmósfera rítmica poco convencional para acompañar.

Las cuatro canciones restantes siguen la dinámica pop balada de la mayoría de las canciones ‘Never on the Day You Leave’, ‘Rosie’ ‘Roll it on Home’, que es la más notoria en materia country, para concluir con You’re ‘Gonna Live Forever in Me’, una pieza que se sostiene melódica y armónicamente con piano y que es acompañada por violines estilo Beatles, parecida a ‘Let it Be’ o ‘Yesterday’. Que dice:

A great big bang and dinosaurs
Fiery raining meteors
It all ends unfortunately

But you're gonna live forever in me
I guarantee, just wait and see

Parts of me were made by you
And planets keep their distance too
The moon's got a grip on the sea

And you're gonna live forever in me
I guarantee, it's your destiny

“Un gran big bang y dinosaurios, meteoritos de lluvia ardiente. Todo termina desafortunadamente, pero vivirás para siempre en mí. Te lo garantizo. Sólo espera y verás. Partes de mí, fueron hechas por ti. Y los planetas mantienen su distancia. La luna tiene un agarre en el mar. Y vivirás para siempre en mí.  Te lo garantizo, es tu destino”.

Mientras la mayoría de los artistas insignes de la industria musical pop, se han inclinado por la electrónica como es el caso de Coldplay, Ed Sheeran y Julian Casablancas, Mayer se muestra estoico, y trata de innovar con sus limitados recursos instrumentales, no así creativos, para seguir sacándole provecho a la guitarra. Eso es muy valorable.

 

Caleido – Irregular (2016): Sintetizadoramente experimental

Un proyecto vanguardista, que presuntamente, lideraría a una nueva camada de bandas chilenas que le rendiría homenaje al sintetizador, pero no desde la vereda pop tipo Astro o Javiera Mena, sino desde la estética psicodélica y música ambiental.
Valoración: 4/5

Caleido es un banda chilena de rock psicodélico  liderada por el multiinstrumentista y compositor Gonzalo Montero. Su primer EP ‘Irregular’ fue lanzado en 2016.

Este proyecto, denota cierta ambición por querer hacer algo distinto al sonido mainstream en la escena de la música popular en Chile.

Los arreglos desarrollados por Montero, fueron hechos con pulcritud y la batería de Diego Vásquez funcionó como un perfecto engranaje para la propuesta musical de Caleido. 

Los arreglos vocales, especialmente del coro en ‘Click?’ recuerdan a ‘Te Llevo Para Que Me Lleves’ de Cerati. Canción que tiene interesantes quiebres rítmicos a cargo del sintetizador, a mitad de canción, que son potenciados por la dinámica de la batería de Vásquez con un sonido Ringo Starr que recuerdan a obras clásicas como ‘A Day In The Life’ de Los Beatles. Impecable.

La manera de tocar el bajo de Montero está cargada por una notable influencia McCartney tipo ‘Lucy In The Sky With Diamons’, ‘Come Together’ o la misma ‘A Day In The Life’, siendo la canción ‘Ambiguedad’ de Caleido el mejor ejemplo de eso.

Gonzalo Montero multiinstrumentista y compositor

‘Ambiguedad’ también posee un fraseo interesante en la voz interpretada por Montero que deja en evidencia el gusto musical de este multiinstrumentista por todo aquello que tenga groove, tipo Michael Jackson o James Brown. Aunque sus limitaciones vocales no le permitan estar al nivel de ellos, resulta atractivo cómo combina el estilo psicodélico del conjunto con música más ondera.

Otro punto interesante de este EP fue el trabajo conseguido con ‘Días de Enero’, una pista atestada de sonidos ambientales tipo Sigur Rós, con una batería intersantísima en el acompañamiento que impregna de un sonido más folclórico a esta canción. Punto alto las melodías y armonías de la guitarra, que sigue el patrón estético de Spinetta y Cerati, y que sitúan al oyente en latinoamérica. Experimental en demasía.

Por último el instrumental ‘Médel’, la canción más rockera del EP con tintes Tame Impala, posee un riff de guitarra desgarrador y ondero que rememora al Spinetta más impetuoso tipo ‘Cheques’. 

Todas estas obras, por muy distintas que sean en sus arreglos y unión de elementos, se funden en un soporte estético de Caleido que es el trabajo desarrollado con el sintetizador, sin este instrumento no hay proyecto y menos innovación.

Caleido, presuntamente, lideraría a una nueva camada de bandas chilenas que le rendiría homenaje al sintetizador, pero no desde la vereda pop tipo Astro o Javiera Mena, sino desde la estética psicodélica y música ambiental.

Irregular propone mucho en términos instrumentales, pero descuida aspectos que artistas, con menor talento e incluso con escasa dedicación, explotan de mejor forma, como es el trabajo de las voces, que es el principal problema del EP. A ratos, no se entiende lo que canta Montero, a ratos da la impresión que todo lo que canta sobra, porque se privilegia tantos a los arreglos de instrumentos, que las voces parecieran descuidarse, cumpliendo nada más que una función de acompañamiento melódico, sugiriendo, escasamente algo. 

 

Ringo Starr – Postcards From Paradise (2015): Simpática y nada más

Un álbum entretenido, que rememora ciertos pasajes de Los Beatles y que contó con la colaboración de grandes músicos como Joe Walsh (The Eagles) y Peter Frampton, entre otros, pero que no propone nada nuevo.
Valoración: 2.5/5

El ex baterista de Los Beatles, Ringo Starr, fue el cuarto y último integrante de Los Fab Four que ingresó, el día 18 de abril, como músico solista al Salón de la Fama del Rock. Pero antes de eso, como forma de preludio, el músico inglés publicó su décimo octavo disco: “Postcards From Paradise”. Un álbum que cuenta con una cantidad enorme de amigos-músicos, que incluyen a su All Star Band (la misma que visitó nuestro país el 3 de marzo de 2015) y a otros como: Peter Frampton, Joe Walsh, Dave Stewart y Nathan East, por nombrar sólo a algunos.


Ringo Starr inducido en el Salón de la Fama del Rock n’ Roll.

Hay algo que queda claro al escuchar el álbum y al revisar los créditos de los músicos que participaron en él: Ringo es el amigo de todos. Cada pista está escrita por él y co-escrita por diferentes músicos. El álbum parte con ‘Rory and The Hurricanes’ (co-escrita por Dave Stewart, ex guitarrista de Eurythmics) y le sigue ‘You Bring The Party Down’ (co-escrita por Steve Lukather, guitarrista de Toto). Así, hasta completar 11 canciones en la que a Ringo estuvo apoyado “con una pequeña ayuda de sus amigos”.

Hago referencia al título de los Beatles (‘With a Little help From my Friends’) porque este álbum tiene entretenidos pasajes que pueden maravillar a un fan de The Beatles, pues la cuarta canción, que rinde honor al nombre del disco: ‘Postcards from Paradise’, es un juego de oraciones que terminan con palabras como ‘Don’t Pass Me By’, ‘Yesterday’, ‘Let it Be’, ‘P.S I Love You’ o ‘Here Comes The Sun’ (títulos de canciones de la banda de Liverpool).

Le siguen otras divertidas canciones como ‘Island the Sun’, compuesta por Ringo And His All Star Band. El tema es introducido por el saxofonista: Warren Ham y tiene una base rítmica reggae —estilo musical que Ringo ha fusionado desde el álbum Ringo 2012 y ahora lo hizo con temas como ‘Right Side of the Road’ o ‘Bridges’—, con un estribillo en la que se aprecia un notable coro de la banda de estrellas (Bissonette, Richard Page, Lukather y Ham), para finalizar con un solo de saxo.


De izq. a der: Gregg Rolie (Santana, Journey), Lukather (Toto), Warren Ham (músico de sesión), Ringo, Richard Page (Mr. Mister), Todd Rundgren y Gregg Bissonette (músico de sesión).

Ambas canciones, resumen y representan el espíritu del baterista inglés. Las letras de los temas son una oda a la nostalgia de haber pertenecido a la agrupación más exitosa de todos los tiempos y Ringo de 74 años, quiere ser el emisor, o tal vez el gurú, de un mensaje unificador: paz y amor. Palabras que se aprecian con notoriedad en el álbum.

Punto alto es que los músicos que colaboraron en este disco se acoplaron a la perfección al estilo característico de, tocar y cantar, de Ringo.

También el músico inglés les dio un espacio en las grabaciones para que soleen con sus instrumentos. Así, Walsh, Frampton o Stewart, demostraron su habilidad como guitarristas solistas, respectivamente, en las canciones ‘Bridges’, ‘Right Side Of The Road’ y ‘Not Looking Back’.

De esta forma, todos los que colaboraron  disfrutaron la realización del disco, porque como dice Nathan East (Daft Punk), bajista que colaboró en cuatro piezas del disco, “siempre será un honor trabajar con un Beatle”.

Nathan East y Starr.

Más allá de eso, de las humoradas que se desarrollaron en las grabaciones, el álbum no propone nada nuevo.

Isla Bengala – Momentos Imprudentes (2016): Melancólicamente tierna, inmaduramente refinada

Un trabajo interesante, más que por lo realizado, por la promesa que cumplen hacia futuro. Campos es un buen escritor de canciones. Los arreglos en guitarras son innovadores al rescatar un sonido añejo como el surf para transformarlo en un pop sumamente melódico. Punto alto el bajo. La batería debe pulirse.
Valoración: 3/5

Isla Bengala es una banda chilena de pop creada en 2016. Su primer EP “Momentos Imprudentes”, fue lanzado en octubre del mismo año. La propuesta musical del conjunto se sostiene principalmente por el trabajo de melodías que fueron creadas e interpretadas, a través de la voz, por Christian Campos Horstmeier (compositor, guitarrista y vocalista del proyecto).

Christian Campos (composición)

Las letras cimentaron el camino creativo de Isla Bengala, como una especie de columna vertebral, para que luego se integraran otros instrumentos de acompañamiento. Precisamente, la guitarra rítmica interpretada por Campos, cumple una función armónica, mientras que la de Javier Salazar complementa el trabajo melódico de las canciones, al igual que el bajo de Camilo Abarca.

Ambas guitarras son interesantes porque rescatan cierta influencia, de la música surf del estilo Dick Dale, pero menos acelerado y más en función de la música, en vez de querer demostrar que son buenos músicos.

Caso contrario, es el trabajo realizado por Daniel Contreras en batería.


Daniel Contreras (batería)

Por la musica que oyes puedes deducir como es un baterista. La cantidad de espacio, la sensibilidad que involucra en su toque, la manera como dirige la musica, lo duro que es su groove o lo intrépido que es. Todo esto refleja la personalidad del baterista”, decía el baterista de jazz y músico de sesión Peter Erskine.

Complementando esta idea, Jeff Porcaro sostenía que tocar batería es una ocupación en la que uno deja de lado el ego y en la que se interpreta en función de la canción, no para demostrarle nada a nadie.

Momentos Imprudentes es un EP que carece de silencios en la batería y en la que se rellenó con figuras rítmicas absurdas, que en vez de complementar el trabajo melódico realizado por voz y guitarras y bajo, distraen y focalizan la atención en la notoria demostración de Contreras por querer aparentar ser un buen instrumentista.

En la única canción en la que no se cumple dicha regla es en “Desaliento”, la canción más lenta del EP y de una lírica melancólica. Si Contreras hubiese impregnado ese nivel interpretativo al resto de las canciones este EP sería aún más interesante.

Precisamente “Momentos Imprudentes” es una obra de desnudez, tierna vocalmente y melancólica en materia lírica, con ciertos toques incluso poéticos.

“La lluvia está aplastando mi cabeza”, es una frase magistral en “Desaliento” que denota el malestar por el que se encontraba Campos al componer este EP.

Otra punto alto del disco es la función que cumplió el bajo. El riff en Aparatos es exquisito, harto groove e interpretado por Abarca con una fuerza visceral que impregna de optimismo.


C. Abarca (bajo) / J. Salazar (guitarra)

Aparatos es la canción más interesante de todo el disco. El fraseo vocal de Campos es ondero y contagioso, mientras que su interpretación como cantante resulta tierna y hasta a veces conmovedora. Por otra parte las guitarras de estilo surf cumplen una función innovadora.

Momentos Imprudentes es un trabajo interesante, más que por lo realizado, por la promesa que cumplen hacia futuro. Campos es un buen escritor de canciones, algo que ya es un aporte en la música chilena con la podredumbre lírica que hay en la escena y además como cantante contagia sus emociones, por otra parte los arreglos desarrollados en las guitarras son innovadores al rescatar un sonido tan añejo como el surf para transformarlo en un pop sumamente melódico. Punto alto el bajo. La batería debe pulirse.

 

Milfhunter – Hot Milf Mama (2016): Cuando la calidad se sobrepone al nicho que quieren explotar

Un cuarteto explosivo, de músicos con experiencia, ha rejuvenecido al rock en Chile con una obra obscena, salvaje, aventurera y cómica
Valoración: 5/5

La más rollinga de todas las bandas que alguna vez se ha creado en Chile: cómicos, obscenos, inmorales, bohemios, aventureros, salvajes y por sobre todas las cosas, rockanrolleros —como si el rock, como modo de vida se antepusiera a todos estos atributos para enarbolar un sin fin de características alejadas del conservadurismo o de la vida rutinaria del capitalismo—.

Pero decir que ellos son sólo eso, es no comprender la calidad compositiva, interpretativa e innovadora de la banda.

Y aunque en las batacas de MilfHunter, fluye rock n’ roll, hay una notable influencia en la base rítmica de funk, lo que amplía el espectro sonoro de esta banda, porque Toño Silva lo que toca, lo hace con estilo y eso se nota principalmente en canciones onderas —también cómicas— como ‘Hot Milf Mama’ y ‘Ya No Quiero’ —como si Gregg Errico de Sly and The Family Stone fuera el que toca. Pero no, es Toño Silva—. Un tipo que le pega duro como Bonham o Paice, pero lo hace con groove como sólo los maestros saben hacerlo.

Recordar que Silva es baterista de Charly Garcia y es justamente por eso que lo escogió a él. (Pienso)

n27_n1Toño Silva (batería) con el capo Charly.

Y este elemento innovador se complementa a las mil maravillas con la armónica de Claudio Bluesman Valenzuela, que aunque el sostenga que es un fiel amante del rock n’ roll, ha demostrado en canciones como Sexoul de El Cruce que puede ser tan salvajemente bluesero como sutilmente seductor, influenciado por la música negra (soul, r&b, etc), algo así como un Ray Vaughan o un Marvin Gaye de la armónica. 

Así es. Aquí en Chile tenemos a un musicazo. Alguien que evolucionó desde que se unió a El Cruce. Un producto de exportación porque nunca antes he escuchado a un armonicista que toque con tanta desenvoltura, al menos en la escena popular, cualquier pieza de rock n’ roll.

12196358_10206438585338148_3678028631825058092_nClaudio Bluesman Valenzuela (armónicas) en una presentación de MilfHunter.

Canciones joyas con armónicas: recuerdo a Midnight Rambler de Los Rolling Stones o The Wizard se Black Sabbath. Pero Jagger y Ozbourne tocaban en modo amateur. El caso de Valenzuela es especial, como si su instrumento fuera una extensión de su cuerpo. Todos los que han tocado con él deben percatarse del lujo que es tenerlo como compañero.

Con este primer EP, titulado ‘Hot Milf Mama’  nos adentramos a un mundo de blues, grunge, hard rock e inclusive metal. Cada uno podrá percibir cosas distintas, pero lo que sí es claro es que la armónica es la protagonista. Lo que le da su toque. Y no sería una exageración sostener que en algún momento, estas canciones llegarían a ser piezas que cualquier armonicista atesoraría. Sobre todo el riff veloz y galopante de ´Ruedas del Alma’.

Y así como Borges decía —parafraseando— desvarío empobrecedor y laborioso el de explayar una idea en extensas novelas, mejor realizar un comentario o sintetizar dicho argumento con una frase. Los chicos de Milfhunter se mandan una notable: “si cuatro ruedas mueve el cuerpo, dos mueve el alma”. Corta y precisa en ‘Ruedas del Alma’.

Las letras de todas las canciones fueron escritas por Valenzuela, quien ya anteriormente había compuesto prosas emotivas con su antigua banda El Cruce como ‘Blues al Desaparecido’. En este caso, la mayoría rayan en lo cómico, lo vulgar y lo aventurero. Alma bohemia.

De esta forma se podría decir, que así como Page acompañaba a Plant, aquí Bluesman es el otro punto de atención, en el escenario, junto al frontman carismático y talentoso que es Matías Garcia, el más bestial de todos. El que canta y toca el bajo con una agresividad propia de metal o punk —incluso grunge—, como un Lemmy Kilmister.

12513566_10153365545418388_7613611882733710217_oMatías García, vocalista y bajista.

Y punto altísimo de este trabajo, es la versión que realizaron del poema ‘Sra. Johana’ del chileno Erick Polhammer.

Una interpretación cargada de misticismo, de sicodelia y de lo obsceno, que transforman a Milfhunter en una de las bandas chilenas más innovadoras que he escuchado en este último tiempo. Brillante el trabajo de Garcia, de involucrarse tanto en la prosa del poeta, como si el mismo fuera quien la escribió, de la misma forma que Bluesman demuestra que no tiene horizontes y que puede ser experimental al momento de tocar la armónica. La percusión y la guitarra también aportan una atmósfera mística. Notable.

Y como es madura, 
sabe estar sola en su pieza, 
sólo ella sabe que desnuda es una vampireza. 

El espejo refleja un Buda en el Nirvana, 
la obervo a veces asomada en mi ventana. 
La soledad para ella es el sol de la edad. 

¡Mamita linda! 

(...) 

Pero Johana, 
pregúntale a tu hermana como yo afilo 
y filo, 
ahora en mi trabajo me concentro. 
Sólo tu Johana me sacas de mi centro, 
me turbo, me masturbo cuando pasas.

Y ahí, cuando uno piensa que estos chicos tienen una química desbordante, es cuando aparece el más intrigante de todos los que componen la banda.

Perez—Gazitua es el hombre eficiente. El que sabe dónde meter la guitarra y cómo tocarla en el momento preciso. Y aunque el resto de los integrantes sean arrolladores, da la impresión que quien articula todo esto es precisamente este guitarrista. Porque con una amalgama de tantos estilos musicales intrínsecos en los componentes, quien debe unir todo este repertorio para que suene finalmente a rock’ roll es él y nadie más que él. Tan imprescindible como Jerry Cantrell de Alice in Chains o Dean DeLeo de los Stone Temple Pilots. Y nombro a estas bandas porque no deja de parecer curioso cómo es que Milfhunter desarrolló un sonido hard rock que bordea entre los cánones del blues y el grunge —y esto se nota en Ky2— .

1016489_10151666668863703_1942398868_nRodrigo Perez-Gazitua, guitarrista.

De esta forma, este primer adelanto de lo que es Milfhunter es majestuosamente inaudito. Contiene todos los elementos que la transforman a esta banda en uno de los conjuntos más explosivos y novedosos en este último tiempo en Chile.

Y aunque ellos se autodenominen como banda de hard rock biker —algo así como banda para motociclistas—. Está claro que su calidad musical se sobrepone al nicho que quieren explotar, porque esta banda está de culto y cualquier amante del rock n’ roll debería tenerla en lo más alto.

Porque así como ellos sostienen que “cuatro ruedas mueven el cuerpo, dos mueven el alma”, cualquier persona con un mínimo sentido rockandollero podría afirmar que en tiempos donde la música es tan superficial y los jóvenes músicos en Chile, no proponen nada nuevo, Milfhunter ha rejuvenecido al rock en Chile. Es la voz de la experiencia. Es el saber valorar lo que es de culto, así como ellos aprecian a las viejas que “se conocen y se controlan y que no te harán un papelón” (‘Hot Milf Mama’).

Rolling Stones – Sticky Fingers (1971): Precocidad animal

Tres etapas. Tres integrantes. Cada uno distinto a otro. Pero lo que es indiscutible es que con el precoz Mick Taylor, la Lengua Popular logró un sonido inconfundible con tres joyas insignes del rock n’ roll. Este disco, el más obsceno de esas producciones, sintetiza la propuesta estética de Los Stones: muerte, drogas, sexo y soledad, temáticas recurrentes, pero que nunca antes se habían logrado encauzar como se debía, de forma tan sincera, con un sonido rebelde y desprolijo.
Valoración: 5/5

Yo les creo a Los Rolling Stones. Aunque el productor Andrew Loog Oldham haya sido el reponsable, en términos de marketing, de cómo debían lucir y qué debían cantar -contrarios a Los Beatles, debían generar una imagen displicente a lo tradicional- hay una sinceridad en sus acordes que denotan amateurismo, simplemente afición a lo que hacen, como dos niños que juegan a la pelota en el barrio y que mojan la camiseta sin importar lo bueno o lo malo que sean, y menos el resultado. Lo hacen. Y les gusta. Con eso basta.

Precisamente, esa honestidad -que al menos a mí me transmiten- es lo que valoro de ellos porque, aunque no se hubiesen transformados en unos íconos mundiales, seguirían versionando a sus ídolos hasta el cansancio. Como unas piedras rodantes. Pues ellos eran los elegidos, no podía ser de otra forma, de generar una hostilidad entre lo tradicional -llámese jazz, iglesia católica y aversión hacia la raza negra- y lo contracultural que ellos representaban: la devoción hacia lo afroamericano, la simpatía por el diablo y la intromisión del r&b en suelo londinense atestado de boliches que daban cabida al jazz.

Fue así como poco a poco ellos fueron adueñándose de una escena que estaba acostumbrada a las tiernas melodías de Elvis Presley y de Frank Sinatra. Lo lograron con la nihilista ‘Satisfaction’, luego con la pesimista ‘Paint it Black’, con la controversial ‘Symphaty for The Devil’, para dar paso a la magistral ‘Gimme Shelter’, para concluir finalmente en la obra más obscena de todas: ‘Sticky Fingers’.

La portada del disco ya es provocadora desde un principio. Pantalones apretados denostando groseramente, un miembro viril y erecto, que se escondía en ese pedazo de tela. Una obra del artista visual Andy Warhol.

frontwarholjaggerWarhol y Jagger

¿Y qué tenemos? El disco parte con la provocadora ‘Brown Sugar’. Uno de los mejores riffs de Keith Richards, incitando desde un principio al descontrol propio del rock n’ roll. La letra comienza con una temática racial: afroamericanos que trabajan en campos de algodón.  Mano de obra barata obtenida mediante el mercado negro de New Orleans.

Gold Coast slave ship bound for cotton fields
Sold in the market down in New Orleans
Scarred old slaver knows he's doin' all right


Pero de pronto -recurso muy bien utilizado por los stones, en la mayoría de los temas-, la canción adquiere un aire satírico. La letra da un vuelvo que dice:

Hear him whip the women just around midnight.

Brown Sugar, how come you taste so good.
Brown Sugar, just like a young girl should.

“Oye el azote a las mujeres a medianoche. Azúcar negra, cómo es que tienes gustos tan ricos. Azúcar negra, así es como debería saber una jovencita”.

Indecorosa y sorpresiva. Un ejemplo de cómo hacer una buena gambeta. Hablar de una temática tangente -Martin Luther King, appartheid, todo lo derivado los problemas raciales- con la icónica idea de negros esclavizados en campo de algodón, para llevarlo a un plano sexual, como si Jagger no encontrara nada mejor que excitarse con una mulata esclavizada. Sólo una mente pervertida como la de Jagger/Richards podría extrapolar un tema de esa índole a un objeto de placer. Brillantes.

Como guinda de la torta. El solo de saxo de Bobby Keys. Elemento distintivo de la música negra, popularizado por el bestial James Brown. Pieza no menor, porque los juegos que realizan los vientos con las guitarras en gran parte del álbum son maravillosos.

Bobby-y-Keith.jpgBobby Keys, hombre clave en el sonido de Los Rolling Stones.

Luego lo utilizarían artistas -todos con actitud rollinga- como Andrés Calamaro, INXS, Red Hot Chili Peppers y Fito Paez, por nombrar a algunos. Recurso pachanguero o sensual, como si llevaran el rock n’ roll a un plano de fiesta o de erotismo.

tumblr_nexb8tbDO31tldbxeo3_400Richards y Michael Hutchence (INXS)

Le sigue ‘Sway’, un blues con aire de abandono. En este tema, Mick Taylor toma el protagonismo que lo catapultó como uno de las mejores guitarras solistas del rock n’ roll.

Era necesario que Los Rolling tuvieran a un guitarrista de esa calidad. En esa época, a un extremo estaba Jimi Hendrix y en el otro Eric Clapton. Si realmente querían ser la mejor banda de rock n’ roll de todos los tiempos, debían tener a un guitarrista que rockeara como se debe. Mick Taylor, de tan sólo 20 años, fue quien coronó a los stones, no hay otro responsable, sólo con él, los riffs y melodías de Richards adquirieron una forma complaciente.

Y eso quedó demostradísimo, en la que para algunos es la mejor canción de los stones: ‘Wild Horses’.

Jagger/Richards tienen una habilidad innegable: pueden componer verdaderos temones con tan sólo tres acordes como ‘Wild Horses’. Pero les faltaba el ingrediente secreto. En la época Brian Jones, era él quien estaba encargado de agregarle instrumentos, la mayoría excéntricos, para enriquecer a las canciones, pero con la figura de Taylor, y en particular con esta canción, se logró ampliar la sonoridad, transformando la obra en una expresión de blues y de melancolía, pero llevada a un plano innovador. No es Big Bill Broonzy, no es Robert Johnson, son los Stones, un blues renovado.

1972MTRexFeaturesMick Taylor, el joven que bendijo a los Stones.

La canción habla acerca de la muerte.

‘Can’t Your Hear Me Knocking’, tal vez sea la canción de mayor complejidad de Los Rolling Stones en su amplia discografía. Taylor se luce. Y la ausencia de él, pesa hasta ahora, Ron Wood jamás podría tocarla en vivo como lo hacía el muchacho de melena seca.

Una canción con influencias de Peter Green de Fleetwood Mac y de Santana. Mezcla elementos propios de la música latina, como las congas y el remate es el saxo de Bobby Keys. Un juego entre la guitarras y el viento de Keys realmente alucinante. Rock n’ roll que incita a la fiesta y el descontrol, como sólo ellos saben hacerlo. Salvaje.

‘You Gotta Move’ (Free McDowell) es un blues acústico. Un grito desesperado. Quizás uno de los mejores oovers de los stones. Punto alto de Keith Richards. Su fraseo con la guitarra es inconfundible.

Con eso concluye el lado A del álbum para dar inicio nuevamente al descontrol. ‘Bitch’, una de las canciones más onderas de los stones, con un riff veloz y salvaje.

Nuevamente Bobby Keys aportando lo suyo. Juego de guitarras con los vientos que transforman la canción en una pieza codiciada por los fans para que la toquen en vivo. Destaco la voz de Jagger, inspiradísimo, reluciendo toda su influencia de James Brown. La canción termina con un solo de Taylor. Locura total.

 Le siguen las blueseras ‘I Got The Blues’ y ‘Sister Morphine’ -canción alusiva a las drogas-, luego la tierna country ‘Dead Flowers’ -que sería versionada por los Guns n’ Roses cuando Rose/Slash tenían el mundo a sus pies- para concluir con ‘Moonlight Mile’, la más Beatles de todas las canciones de los stones.

En una entrevista con el medio The Wall Street Journal, Jagger reflexionó entorno a la composición: “Todos los instrumentos se unieron para producir una sensación de vulnerabilidad y de soledad. Cuando terminamos de grabarla eran las 6 de la mañana y el sol estaba saliendo”.

Sticky Fingers, una obra maravillosa de principio a fin.

Toto – Kingdom of Desire (1992): Una colosal obra de rock n’ roll en tiempos equivocados

Disco con el que se desnudaron por completo y con el que al fin dejaron de repremir el lado bestial que tenían oculto. El sonido más potente del rock n’ roll sólo podía ser canalizado en un disco realizado por los mejores músicos de sesión. Una obra excepcional que pasó desapercibida en un contexto en el que el grunge fue la tendencia musical. Una lástima para el público general, pero una reliquia para los apreciadores de joyas que vuelan la cabeza.

 

Valoración: 5/5

Creo que no es una exageración decir que Kingdom of Desire es el mejor disco de rock de todos los tiempos. 

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Y cuando hablo de rock, hago mención llanamente al rock más puro en su expresión. Ese que comenzó con el riff de Johnny Be Good para mutar a la actitud de rebeldía y descontrol de Los Rolling Stones, al trabajo colectivo de Led Zeppelin, a la potencia de AC/DC para concluir, en los ochentas, con los incanzables solos de Van Halen.

Rock n’ Roll en esencia, nada de experimentar con él -como es el caso de Pink Floyd o de mezclarlo con funk como Jimi Hendrix-. Ni menos transformarlo en glam como Kiss o Guns n’ Roses.

Kingdom of Desire es eso, no una mutación, sino que rock n’ roll hecho, como el mismo Eddie Van Halen sostuvo en una entrevista “por los mejores músicos del planeta”.

Toto durante su creación hasta precisamente el disco anterior a Kingdom of Desire, trató de ser una banda experimental. Su poco convencional propuesta -arreglos vocales de pop, arreglos instrumentales de progresvo, solos de guitarra de rock, base rítmica de jazz con un vocalista que tenía un registro vocal inclinadísimo hacia el blues y el soul- les valió obtener 6 premios grammys en 1982.

Pero los medios especializados en música odiaban a Toto. Eso les trajo inseguridades y cambios de alineaciones constantes. Aburridos de querer dar en el gusto -a los medios, público y sello discográfico-, para al fin desnudarse como ellos son, deciden hacer una obra bestial, muy oscura y con un inspiradísimo Steve Lukather liderando al grupo con su guitarra rítmica y solista y además con las voces.

Este es el último disco en el que participó Jeff Porcaro antes de su fallecimiento. Y es el album en el que tiene menor preponderancia el integrante, que en toda la carrera de Toto había sido el alma del conjunto, David Paich.

Podría decirse que el álbum fue hecho por un trio: Mike Porcaro, Jeff Porcaro y Steve Lukather, porque en la mayoría de las canciones Paich no tiene participación -en Jake to The Bone vaya que la tiene-.

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Pero esa es justamente la gracia que tiene este conjunto conformado por músicos de sesión. Saben cuándo dejar de tocar y son capaces de safrificar su ego, no tocando, para que la canción brille con la ausencia de ellos.

A Lukather ya le había tocado en un montón de canciones. En este caso, fue a Paich..

La obra parte con Gypsy Train. Comienza con un fraseo de guitarra de Lukather como modo introductorio al arrollador riff que posee la canción. Luego dos solos de guitarras que denotan la actitud de encabronamiento que tiene Lukather, tal vez por reprimir su lado bestial para agradarle al resto o para demostrar que en sus sangres fluye rock, más que la actitud sumisa de un músico de sesión.

Ambos Porcaro acompañan en su medida.

Luego Don’t Chain My Heart. Un rock n’ roll con influencias soul y de blues. Pero rock n’ roll al fin y al cabo. Otro trabajo magistral de Lukather. Los arreglos que realizó en guitarra son elegantes, sutiles y hasta sensuales. El resto de la banda cumple la función de acompañar como sólo ellos saben hacerlo.

Never Enough, otro magistral riff de guitarra, para desarrollarse con ciertos matices progresivos propios de Toto, para concluir finalmente en un juego entre timbales, bajo, bateria y guitarra, realmente magnífico. Estos chicos si que saben cómo rockear con groove.

How Many Times comienza con un pesadísimo riff de guitarra que es acompañado con arreglos vocales pop. Pero el climax resuena en el minuto 3 con 11 segundos de la canción. Un Lukather inspiradísimo, grabando dos guitarras interesantísimas en su propuesta, una r´tmica y otra solista.

Le siguen al disco algunas baladas para darle un respiro al album. Un recurso común para no saturar con tanto rock n’ roll, agradara o no, los lentos, en mi opinión están de más (2 Hearts, The Other Side y Only You).

Kingdom of Desire, She Knows The Devil -con influencias funk- y The Wings of Time irían en la misma tónica que las otras canciones rockeras. Ésta última, fue escrita por Jeff Porcaro y precisamente habla de la muerte y de esos lazos que trascienden lo material. Coincidencia o no, lo cierto es que al menos para mí, éste es el álbum más sincero de Toto y con el que debía despedirse, el que para varios -David Gilmour, Van Halen, Mark Knopfler, Donald Fagen, Leland Sklar, etc-  es el mejor baterista de todos los tiempos.

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Para concluir con Jake to the Bone,  un instrumental de jazz fusion con influencias de metal progresivo.

Después de escucharla quedé realmente impactado. A mi corta edad ya había escuchado a bandas insignes de progresivo-virtuosismo como Rush y Dream Theater. Y al oir esa canción de Toto quedé petrificado.

Luego comprendí cuál era la razón. Lukather lo dijo en una entrevista. “Somos muy rock para el jazz y muy jazz para el rock”.

Eso era y aunque sostenga que Kingdom of Desire sea la mejor obra de rock n’ roll de todos los tiempos, la verdad es que tal vez eso no sea así, porque aunque los músicos de Toto se propongan hacer una composición pura en algún género, ellos siempre mezclaran elementos de otros estilos que ni el melómano, más avezado por comprender el proceso creativo, lograría entender, vale recordar que son músicos de sesión y que ellos tienen el currículum más extenso de la historia de la música.

Una obra excepcional que pasó desapercibida en un contexto en el que el grunge fue la tendencia musical. Una lástima para el público general, pero una reliquia para los apreciadores de joyas que vuelan la cabeza.

Charly García – Clics Modernos (1983): Dotada de una belleza superior

El loco de bigote bicolor es sofisticación. También inteligencia vanguardista y pulcritud humilde. Su obra cumbre permitió que los amedrentados de esa época, se refugiaran en sus tiernas y metafóricas líricas melódicas. Después de eso, todo cambió. Charly no era tan solo un buen músico, sino leyenda generacional y un estandarte de lucha, pero desde la trinchera de la locura.
Valoración: 5/5

Charly es metafórico al igual que su música. Y yo también tengo una, pero con una carga estética totalmente platónica, o como Saint-Exupéry dijo en El Principito: lo esencial es invisible a los ojos.

Bendito Charly, con tu figura destartalada creaste las melodías más bellas que se han creado en un piano en la música popular latinoamericana. Adorador de Donald Fagen, lo superaste amigo. No hay dudas. Y Clics Modernos es el mejor ejemplo.

Aquí va: el disco Corazones de Los Prisioneros, mejor dicho González, es el homónimo a esta pieza cumbre. Con dos notables diferencias, que García no estuvo acompañado de Santaolalla o que González no pudo recurrir a un Larry Carlton y a un Pedro Aznar.

Pero las similitudes son infinitas. Discos vanguardistas que posicionaron al sintetizador en el pedestal popular en el que debía estar.

Argentina y Chile cargan con una herencia cultural similar. Yupanqui y Parra, emblemas del folclore en ambos países instauraron la idea efímera de que para ser leyenda había que tener una guitarra de palo.

Y de pronto apareció un Charly y un González, ¿Y qué tenemos?

´Los Dinosaurios’, canción emblema de Chile en dictadura, tierra polarizada bajo el regimen del temor. ¿Qué haces loco? ¿A quién le cantás?

Los amigos del barrio pueden desaparecer,
 los cantores de radio pueden desaparecer.
 Los que están en los diarios pueden desaparecer,
 la persona que amas puede desaparecer.
 Los que están en el aire
 pueden desaparecer en el aire.
 Los que están en la calle
 pueden desaparecer en la calle.

Y con unos juegos de piano, bellos acordes, intensos y misteriosos que marcan progresiones como si nos acercáramos a la muerte o a la perdición. Y la voz de Charly, ese mismo que canta ‘Demoliendo Hoteles’, con actitud temeraria, en Los Dinosaurios lo hizo con ternura como implorando a un dios para que acabe con las desapariciones de los cantores de radio.

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Y detrás de esa atmósfera, un magnífico sinte y una sutil guitarra de Carlton, que funciona como un eco, como si a lo lejos los desaparecidos se comunicaran con el Charly tierno que le canta al pueblo que “es mejor no estar atado a nada”.

Sublime. Dotado de una belleza superior.

Por una parte eso, como emblema de un contexto. Pero en el uso del sintetizador,’Nos Siguen Pegando Abajo’ marcó un quiebre en la música popular. Una mezcla exquisita de estilos musicales que únicamente se podría lograr con este instrumento como eje central de la composición.

La influencia funky es notoria. Aznar marcando el bajo como Louis Johnson y la voz de Charly resonando con ímpetu rebelde, junto a una guitarra rítmica rockandrollera que  no dista de una rolla bien rollinga de Richards con influencia de James Brown.

Así es como fuciona Charly, pero lo hizo moderno con el sintetizador. Una caja rítmica bien ondera y otros arreglos con el mismo instrumento que le permitieron entregarle una sonoridad picaresca. Expresión máxima de la locura del bigote biclor.

Y el otro aspecto notable de este disco fueron las colaboraciones del músico de estudio Larry Carlton (Michael Jackson, Steely Dan, The Four Tops) y del virtuoso Aznar.

Cada uno aportando lo suyo. Carlton desplegando elegancia en ‘No Soy un Extraño’ y ‘Plateado sobre Plateado’ mientras que Aznar jugando a la sumisión y a la simpleza en ‘Ojos de Video Tape’ o al virtuisismo excéntrico en ‘Nuevos Trapos’.

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 Larry Carlton / García junto a Aznar 

El disco es notable de principio a fin. Un inspiradísimo Charly García contó con la ayuda de Carlton y Aznar para posicionar a Clics Modernos como un disco prolijo en términos instrumentales, sofisticado melodicamente y metafórico líricamente para toda una generación. Notable.

Miles de músicos en Argentina y Chile tuvieron la oportunidad de representar a un pueblo atemorizado, pero Charly los aportilló a todos, como un Michael Phelps, quebrantando todo lo hecho anteriormente, en demasía creativa y en vanguardismo propio de alguien que padece locura quijotesca.

Michael Jackson – Thriller (1982): La obra arrolladora de Quincy Jones

El disco más vendido en la historia de la música. La dupla entre el Rey del Pop y Quincy Jones fue arrolladora. La meticulosiddad y el talento interpretativo de Jackson se conjugó a la perfección con la visión pragmática y elegante del afamado productor, quien decidió de forma brillante qué artistas colaborarían en esta pieza magistral. Una formación de lujo: Van Halen, McCartney, Porcaro/Robinson, L. Johnson, entre otros.
Valoración: 5/5

Prince y Michael Jackson son los dos primeros artistas pop de la industria. La propuesta de ellos, a diferencia del sonido actual, consistía en mezclar los elementos sonoros que marcaron tendencia en los 60’s y 70’s y fusionarlos con los ritmos bailables y la música fácil de digerir de la época para llegar a una audiencia transversal, de tal forma que los gustos musicales no fueran un impedimento para empatizar con ellos.

La fórmula la entendió a la perfección Prince, un músico hiper talentoso, capaz de tocar la guitarra como el mejor exponente de rock o el mejor de funk. Heredero de Jimi Hendrix.

En cambio, Michael Jackson jamás desarrolló esa habilidad. Pero sí supo que debía alinearse junto al mejor productor de todos los tiempos para suplir sus carencias creativas e interpretativas con la finalidad de fundar una dupla imparable capaz de derribarlo todo.

Su nombre es Quincy Jones, el verdadero responsable del fenómeno Michael Jackson -al menos en términos musicales- y estuvieron juntos sólo 8 años (poco tiempo al igual que Lennon y McCartney) para revolucionar a la música y todo lo que gira en torno a ella.

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Si la principal idea del proyecto era llegar a una audiencia transversal, entonces en el disco debían incluir la mayor cantidad de estilos musicales. ¿Cómo hacerlo? pues reclutando a los mejores de cada género. Eso es Thriller.

La perfecta alineación sería así:

Ícono Pop: Paul McCartney.
Rock: Eddie Van Halen.
Funk: Louis Johnson.
Base rítmica versatil, capaz de tocar r&b, soul, lentos y rock: Greg Phillinganes, John JR Robinson y Paul Jackson Jr.
Apoyo, músicos que brinden éxito: David Paich, Steve Lukather, Jeff Porcaro, Steve Porcaro (Todos músicos de Toto que habían sido galardoneados en los Premios Grammys de 1982 obteniendo 6 gramáfonos).

El trabajo colectivo funcionó a las mil maravillas y no sólo se consagró la figura de Michael Jackson, pues como debe ser, cada uno de los músicos que participaron en este proyecto fueron reconocidos por la industria y por la audiencia como se debe.

Lukather fue el ejecutor del riff de Beat It y Van Halen el creador del solo.

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Una pieza notable de hard rock, con un riff veloz y con actitud y desplante propia del rock n’ roll, como si lo hubiera hecho Joe Perry (Aerosmith), mientras que el solo de guitarra exhibe el rasgo innovador de Van Halen al utilizar su técnica tapping, con la que actualmente es tan popular.

Misma suerte de Louis Johnson al crear una rimbombante pieza de bajo en Billie Jean. Con el riff sacudió las caderas de más de una generación y marcó el precedente de cómo deben sonar los bajos en la música disco: fuertes, estruendosos y discretos en su medida.

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Louis Johnson

Lo mismo para Steve Porcaro, compositor de la canción Human Nature. Canción elegante, tierna y fácil de digerir, que ha sido versionada por John Mayer, Andreas Varady, Miles Davis y tantos otros. La pista debe ser una de las preferidas por los músicos de smooth jazz.

La canción Thriller revolucionó la industria del videoclip e hizo su tarea propia.

Mientras que la dupla John JR Robinson y Jeff Porcaro en baterias, sería una de las más solicitadas en el sonido maistream de la época (Like a Prayer – Madonna, Busca Una Mujer – Luis Miguel, por nombrar dos casos).

El disco obtuvo 8 Premios Grammys en una noche, algo inaudito en la ceremonia de premiación.

De esta forma la tarea de Thriller se logró a cabalidad y artistas contemporaneos a MJ han intentado de reinventar su patrón de éxito.

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Pues el galardonado álbum Random Acces Memories de Daft Punk, publicado en 2013, reclutó a John JR Robinson y Paul Jackson Jr. para repetir la receta. El resultado fue tremendo, pero nunca nadie podrá igualar a Thriller, para eso se necesitaría a músicos del nivel de Michael Jackson y Quincy Jones -que eso ya es pedir mucho- y además a toda la otra alineación que se formó, como un acto sublime, para crear esta joya que es el disco más exitoso de todos los tiempos.